¿Quién
es tan grande como Dios?
El creador del cielo y la tierra.
Él
reina en majestad en el cielo,
pero no se olvida de mí.
Mi
creador, mi vida, mi Padre.
Mi creador, mi vida, mi Padre.
El necio dice en su corazón: «No hay Dios».
Aunque toda
criatura habla de Él,
el necio satisface su alma en la
tierra,
no piensa que todo terminará.
Pero nada más calma
la sed del alma
como la presencia de Dios,
como la
presencia de Dios.
Me siento segura porque Dios me ama,
porque Él cuida todos
los días mi vida.
Y todo lo que Él espera de mí
es que
yo le dé las gracias.
Es un gozo alabar al Señor con toda mi
alma,
sentir su presencia,
sentir su presencia.
Nunca voy a olvidar que es Dios quien me permite vivir,
que
me salvó del valle de muerte, puso mi pie en la roca.
Voy a
alabar al Rey del cielo,
buscar su presencia,
buscar su
presencia.
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