Mi alma te anhela
porque tu bondad es grande
Quiero estar en tu iglesia
y tú nos guías a fuentes frescas
Alabaré al Señor con un cántico nuevo
Bajo tus alas yo vivo con gozo y con celo
En la mañana cuando despierto
Él ya tiene el día preparado
Por su palabra me da el sustento
Como el maná en el desierto
Y en la noche miro con gratitud
que Él estuvo siempre conmigo
En las pruebas me dio consolación
y abrió caminos nuevos
Tú eres el pozo en el desierto
Tú das agua viva
Tú calmas nuestra sed